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Mostrando las entradas con la etiqueta Escritores yucatecos

Cuarto de servicio-Mario Galván Reyes

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Ahí al fondo de la casa, oculto por un pabellón rodeado de árboles de ornato y lejos de las visitas, Flor planchaba unas camisas de varón en el cuarto de servicio doméstico de la casa de la familia Abimerhi, después de una jornada habitual de aseo. La iluminación del cuarto era precaria y de color ámbar, proveniente de una sola bombilla que colgaba del techo. El olor a almidón yacía en el aire, pues la ventilación era escasa. La televisión transmitía la telenovela de las cinco de la tarde: un melodrama sobre una mujer de escasos recursos que se enamora del hijo mayor del patrón. Flor escuchaba atenta, y por momentos, entre los dobleces del cuello, del ojal y el camesú se detenía a mirar conmovida los primeros planos de los rostros de los personajes, que expresaban los sentimientos más sublimes del amor en un conflicto de clases. Un chillido de la bisagra de la puerta en la entrada del cuarto llamó su atención. Patricio, el hijo único de los dueños de la casa, acechó apenas por la hen...

Concéntricos-Roberto Azcorra Cámara

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  Lo vi tendido en su camastro de hospital. La cabeza afeitada, zurcida y oliendo a éter y alcohol. Muy pocas partes del cráneo conservaban el pelo blanco. Ligeramente desteñida, la bata verde exhibía fantasmas de fluidos anteriores. Los pómulos pronunciados, las ojeras oscuras, la piel trasluciendo el paso del suero; un cristo sin cruz en el neuropsiquiátrico. Era mi abuelo, internado seis meses atrás sin pronósticos alentadores.             El calor de mayo condensaba la humedad en el cristal de la ventana, ocultándonos del exterior. El aire acondicionado no era el óptimo. El bochorno, guardado, entre drogas, frascos y sábanas otrora blancas, comenzaba a cubrir la diminuta habitación. Pareció llegar la noche con la brisa ardiente de la calle; de improviso, espesa, arrastrándose sobre los ladrillos sucios del hospital y sus corredores sin eco.             Ya no quise salir...

Minificciones de Javier Paredes Chi

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  Espumarajos Otra vez el veneno me quedó buenísimo. Todos los invitados han muerto, inclusive, esas personas que meten su cuchara donde nadie los ha llamado. Mi sazón nunca me abandona en estos casos. Los músicos hacen aritmética con los oídos, en cambio nosotros, los artistas del envenenamiento, lo hacemos a través de pizcas, de gotitas, de un poco más o un poco menos; el caso es llegar a la medida perfecta, a ese óptimo que nos prodiga la satisfacción de ver cómo se retuerce la muchedumbre, echando espumarajos por la boca y la nariz hasta desaparecer completamente.   Trayectoria Se mueve muy despacio. Después de muchos siglos, apenas ha recorrido un nanómetro. Esta partícula piensa que su trayectoria es una línea sin curvatura. Cree en el azar y el libre albedrío. Aborrece las doctrinas de la predestinación, pero su movimiento eternamente generará una circunferencia.   Fotografía Nuestra foto salió movida. El día que nos la tomaron, Gertrudis debió disparar...

XBirú, u kúuchil ja’asal óol/Birú, un lugar de espantos-Luis Antonio Canché Briceño

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  Jump’éel k’iine’ táan u bino’ob ts’oon Jpasuch yéetel Jpolin. Ts’o’ok u k’e’eylo’ob tumen u Noolo’ob. Leti’e’ ch’ija’an máak yojel ya’ab ba’al tu yo’olal k’áax, wáa yo’olal ts’oon kéej, bey xan yojel bix u talamil u bin máak te’e náachil k’áaxilo’ob pulyajta’an. Le táankelem paalalo’obe’ ku tukliko’obe’ le u bin máak te’e k’aaxo’ je’ex Birú, chen ch’a’abil; ba’ale’ ts’o’ok xan u yu’ubiko’ob u tsikbalil tu yo’olal le k’áax je’ela’, naats’ yanik ti’ jump’éel kajtalil, walkila’ mixmáak ku beetik u kool tumen ku ya’a’lale’ le u yuumilo’ úuch kíimik, tu jich’aj u kaal te’e kajtalilo’. Bey tu’un mixmáak ku bin ts’oon te’elo’, ya’ab ba’alche’o’b yan te’e ku máano’ob, yaan kéej yaan xan ya’ab jaaleb. Beyo’, le suku’untsilo’ob bin tu beeto’ob le binla te’e tu beelil le k’a’k’as k’áaxo’ob. Mix tak u k’eylo’ob tumen u Yuum, mix kex ku ya’alalti’ob ma’ u bino’ob te’elo’, leti’obe’ ba’al u k’ajtio’ob, bin tu beeto’ob. Chen ju súutukil le ka tu ch’a’jo’ob beel. Máan ka’ap’éel k’iin táan u xí...

Las formas irregulares del W.C. - Daniel Sibaja

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  Entonces sentí que tenía que escoger entre mis dos naturalezas. Estas tenían en común la memoria pero compartían en distinta medida el resto de mis facultades.   La confesión de Henry Jekyll, Robert Louis Stevenson Cada quien recuerda exactamente la puerta de su propio baño. Esta es la mía. Al principio yo era el ser más ingenuo de la casa, mis hermanos se pasaban horas frente a la televisión, papá estaba ausente, de viaje, como de costumbre, y el perro se escondía adentro de una cubeta de pintura. Ingenuo y frágil, así alguien lo quiso: la marioneta de ese show en una posición vulnerable. Fue a principios de los dos mil, dos mil cuatro, o tres. No importó la cifra.   Todos los días, en cualquier esquina y sobre la losa de baño, las huellas de mi infancia desaparecieron al igual que los cabellos al fondo del desagüe. A la hora exacta en la que mamá salía del trabajo y recorría el camino de vuelta, las manos de Rosita hacían una limpieza obsesiva en mí. Alrededor de l...