Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Día del cuento

18 cuentos yucatecos para celebrar el Día del Cuento

Imagen
Desde el 2016 en Yucatán se celebra el Día del cuento, iniciativa que nace de la ciudadanía y que busca desde hace 6 años acercar y compartir la experiencia del cuento de una manera creativa.   A continuación compartimos 18 cuentos, de escritoras y escritores yucatecos, para celebrar este día  leyendo.  1.   Antes y ahora-Carolina Luna 2.  El café-Juan García Ponce 3.   Salón rojo-Arnaldo Ávila 4.  Erosión-Meryvid Pérez 5.  Cuidados paliativos-Yobaín Vázquez Bailón 6.  Disparados a la luna-Roberto Azcorra 7. Bon appetite-Zindy Abreu 8.  Vida de frontera-Agustín Monsreal 9.  Montejo Boulevard-Daniel Sibaja 10.  La del corazón de la montaña-Ana Patricia Martínez Huchim 11.  El zopilote-Joaquín Filio 12.  Saꞌatal máan-Sol Ceh Moo 13.  La otra manzana de la discordia-Karla Marrufo 14.  Los fines de semana-Carlos Martín Briceño 15.  Homar-Raúl Renán 16.  Luna negra-Celia Pedrero 17.  Patada al...

Calle de arena- Carlos Martín Briceño

Imagen
Evitaba intimar con los clientes, por eso prefirió contestar con monosílabos al viejo calvo que se empeñaba en hacerle plática mientras conducía con lentitud por la autopista de cuatro carriles. Había dudado en aceptar cuando, minutos antes, él detuvo el auto y le hizo señas para que se acercara. Finalmente se arrimó resignada hasta la puerta: iban a dar las tres de la mañana, comenzaba a lloviznar y se sentía muy débil como para esperar un taxi que la llevara a la ciudad.             Sádico, de seguro, pensó al observar la forma en que el tipo arqueaba las cejas canosas cuando le miraba las piernas. Tres años en el negocio le habían dado cierta experiencia para distinguirlos, para adivinarles en los gestos la maldad disimulada.             — ¿Puedo? —dijo ella, mientras alargaba la mano hacia una cajetilla de cigarros sobre el tablero del auto.      ...

Confesionario breve y otras minificciones - Agustín Monsreal

Imagen
  Confesionario breve Es muy raro que yo conteste el teléfono. Por lo general contesta mi mujer; o mi hija. Aunque sea yo quien está más cerca, aunque sea yo quien lo tiene a la mano, ellas tienen que pegar la carrera para contestar. Y cuando estoy solo, y suena, detengo lo que esté haciendo, me pongo en estado de alerta, me le quedo mirando al aparato; pero no contesto. Me desespero, me angustio,    me lleno de miedo; pero no contesto. Me siento el ser más desamparado del mundo. Cuento los timbrazos. A veces uno, dos, tres y se acaba. A veces el sufrimiento se prolonga casi infinitamente. Me pregunto quién será quien llama, ¿por qué?, ¿para qué? ¿Será para mí la llamada? ¿Será algo importante, algo urgente? ¿Y si es buena noticia? ¿Y si llaman de la escuela de la niña, por cualquier cosa? ¿Y si nada más se trata de un equivocación al marcar? ¿Y qué tal si le sucedió algo a alguien de la familia, una enfermedad, un accidente? Por el número de timbrazos trato de adivinar q...