Confesionario breve y otras minificciones - Agustín Monsreal
Confesionario breve Es muy raro que yo conteste el teléfono. Por lo general contesta mi mujer; o mi hija. Aunque sea yo quien está más cerca, aunque sea yo quien lo tiene a la mano, ellas tienen que pegar la carrera para contestar. Y cuando estoy solo, y suena, detengo lo que esté haciendo, me pongo en estado de alerta, me le quedo mirando al aparato; pero no contesto. Me desespero, me angustio, me lleno de miedo; pero no contesto. Me siento el ser más desamparado del mundo. Cuento los timbrazos. A veces uno, dos, tres y se acaba. A veces el sufrimiento se prolonga casi infinitamente. Me pregunto quién será quien llama, ¿por qué?, ¿para qué? ¿Será para mí la llamada? ¿Será algo importante, algo urgente? ¿Y si es buena noticia? ¿Y si llaman de la escuela de la niña, por cualquier cosa? ¿Y si nada más se trata de un equivocación al marcar? ¿Y qué tal si le sucedió algo a alguien de la familia, una enfermedad, un accidente? Por el número de timbrazos trato de adivinar q...